Las remesas recibidas en América Latina y el Caribe registraron su máximo histórico el año pasado con 65 mil 382 millones de dólares, un hito que no se superaba desde 2008 cuando la región recibió 64 mil 900 millones de dólares. La crisis financiera había debilitado este mercado que se alimenta principalmente de los recursos de miles de inmigrantes que desde Estados Unidos y otros países giran dinero a sus familiares.
